martes, 4 de marzo de 2014

Brooklyn Follies

“Estaba buscado un sitio tranquilo para morir.”

“La vida se metió por medio -dos años en el ejercito, trabajo, matrimonio, responsabilidades familiares, necesidad de ganar cada vez más dinero, toda esa cagada que os deja empantanados cuando no tenemos los cojones de luchar por lo que queremos.”

“Leer era mi válvula de escape, mi desahogo y mi consuelo, mi estimulante preferido: leer por puro placer, por la hermosa quietud que te envuelve cuando resuenan en la cabeza las palabras de un autor.”

“Te gusta la vida, Tom, pero no crees en ella. Ni yo tampoco.”

“Algunas cosas son sencillamente lo que son, y no hay más remedio que aceptarlas.”

“No suelo beber mucho, pero hay momentos en la vida en que el alcohol alimenta más que la comida.”

“Es posible que yo haya leído más libros que cualquiera que esté ahora mismo en el restaurante, ¿y de qué me sirve? Los intelectuales son una mierda, Nathan. Es la gente más aburrida del mundo.”

“El mundo es un asco. Todo el mundo lo sabe. Pero procuramos no hacer caso, ¿verdad?”

“La niña tiene la historia, y cuando una persona es lo bastante afortunada para vivir dentro de una historia, para habitar un mundo imaginario, las penas de este mundo desaparecen.”

“La inactividad induce a pensar, y los pensamientos pueden resultar peligrosos, como cualquiera que viva solo entenderá enseguida.”

“Se acabaron las grandes ambiciones. No vale la pena.”


“Cuando uno cree que va a morir, habla con el primero que quiera escucharlo.”

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