martes, 20 de agosto de 2013

El profesor

"A tus clases les encantará todo ese romanticismo y rebelión, todo ese desafío. A ti mismo te encantará, porque muy dentro de ti y en tus sueños, eres un romántico desenfrenado. Te ves a ti mismo en las barricadas."

"En vez de enseñar, les conté historias.
Lo que fuera, con tal de tenerlos callados y quietos en sus asientos.
Ellos creían que yo estaba enseñando.
Yo creía que estaba enseñando.
Estaba aprendiendo.
¿Y usted se consideraba profesor?
Yo no me consideraba nada. Era más que un profesor. Y menos."

"Yo dudaba de si debí de estar allí siquiera. Al final me preguntaba cómo había aguantado tanto."

"Deja de menospreciarte a ti mismo. Ya se encargará de ello el resto del mundo con mucho gusto."

"¿Profesor? Jamás soñé que pudiera llegar tan alto en la vida."

"Ya cuando era pequeño, de ocho o nueve años, me preguntaba por qué la gente no deja de molestar a la gente, y me lo he estado preguntando siempre desde entonces."

"La vida no tiene sentido. Todos los adultos son unos farsantes. ¿De qué sirve la vida, en todo caso?"

"—Llamas cuando te dicen que llames. Apareces cuando te dicen que aparezcas, y no sabes qué concepto tienes de ti mismo. En nombre del cielo, di una cosa buena sobre ti mismo. Adelante.
[...]
—Un jefe de muelle de carga del puerto dijo una vez que yo era un irlandesito duro.
—Ay, bueno. Con ese comentario y diez centavos ya tienes para un viaje en metro de hasta dos estaciones. Eres un alma perdida. Eso se ve con facilidad."

"Mi padre vino de Liverpool, y se mató con la bebida porque tenía mido del mundo. Decía que le habría gustado ser católico para poder ingresar en un monasterio y no tener que volver a ver a un ser humano, y era mi madre la que intentaba animarle a decir cosas buenas sobre sí mismo. Él no era capaz de decirlas, de modo que bebía y se murió."

"Ella me dijo que le parecía bajo de energías, y a mí me dieron ganas de decirle que me gustaría estar muerto."

"Lo envidiaba porque vivía la vida de un escritor, un sueño que yo era demasiado cobarde para abordar. Yo lo admiraba, como admiraba a cualquiera que siguiera su camino y se mantuviera fiel a sí mismo."

"¿Yo? ¿Escribir lo que estoy diciendo? ¿A quién le importa lo que estoy diciendo? Yo no soy nadie, profesor. Nadie"

"Alberta dijo que yo no iba a llegar a nada en la vida, y yo la felicité por sus dotes de observación."

"Pensé que así había sido mi vida. Saludar sin saber a qué. Me pareció una observación profunda, de esas dignas de estudiarse, pero me produjo dolor de cabeza y pasé a otra cosa."

"En el fondo de tu cerebro seras siempre ese zarramplín de los callejones de Limerick. Descubre quién demonios eres. Súbete a la cruz y sufre por ti mismo. No valen sustitutos, amiguete."

"Estás tú solo. ¿Lo entiendes? Si ahora mismo te cayeras muerto, las estrellas seguirían siendo estrellas y no alterarían su curso, y tú serías una mota."

"Si yo hubiera tenido una pizca de inteligencia, aparte de unas simples dotes de supervivencia quejumbrosas, habría intentado hacer una reevaluación agonizante de mi vida. Pero no tenía capacidad para la introspección."

"Estaba empezando a entender que no entendía, y ahondar en mí mismo y en mis desgracias me producía dolor de cabeza."

"Comentando con mis clases Retrato de un artista adolescente, descubrí que no conocían los siete pecados capitales [...].
—¿Cómo podéis divertíos si no los conocéis?
—Entonces, esto, señor McCourt, ¿qué tiene esto que ver con la creación literaria?
—Todo. No hace falta ser pobres y católicos e irlandeses para ser desgraciados, pero todo ello te da materia para escribir."

"Quizá pudieras encontrar una manera de divertirte menos. Siempre has tenido ingenio para hacerte sufrir a ti mismo, y no quieres perder la práctica."

"El chico quiere a su padre porque uno siempre se siente atraído por el más loco."

"Soñar, desear, hacer planes: todo es escribir, pero la diferencia entre el hombre de la calle y vosotros es que vosotros, amigos míos, lo miráis, lo organizáis en la cabeza, comprendéis el significado de lo insignificante, lo lleváis al papel. Puede que estéis entre la angustia del amor o del dolor, pero sois unos observadores implacables. Sois vuestro propio material. Sois escritores, y una cosa es segura: pase lo que pase el sábado por la noche, o cualquier otra noche, no volveréis a aburriros jamás. Jamás. Nada de lo humano os es ajeno."



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